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LÓPEZ ROL, María Luisa: Doña Francisca Pizarro Yupanqui en el Archivo de Protocolos de Trujillo. Badajoz, Fundación Obra Pía de los Pizarro, 2014, 227 págs.

 

Francisca Pizarro Yupanqui es uno de esos personajes que, varios siglos después de su muerte, siguen causando fascinación. Hija del marqués Francisco Pizarro y de Inés Huaylas, fue la más rica mestiza que se paseó por tierras castellanas. Dado que todos los hijos varones del marqués fallecieron prematuramente y sin descendencia, ella se convirtió en la heredera de la enorme fortuna de su padre, el conquistador del Imperio de los Incas.

Tras las guerras civiles del Perú, la Corona optó por sacar de aquel territorio a todos los Pizarro, por lo que en abril de 1551 se encaminó a España. Una vez en la Península se desposó con su tío Hernando, hermano de su difunto padre, unificando entre ambos la gran fortuna familiar. Obviamente, fue un matrimonio de conveniencia, pues ella tenía 19 años y él en torno al medio siglo. Hernando Pizarro sentaba la base para recuperar todo el patrimonio familiar, consolidando social y económicamente a su estirpe para varias generaciones. Cuando Francisca enviudó en 1578, era una de las mujeres más ricas de España. Se casó en segundas nupcias con un arruinado noble extremeño, llamado Pedro Arias Portocarrero, Conde de Puñonrostro, con quien vivió en Madrid, en un palacete en la calle princesa hasta su fallecimiento en 1598. El inventario de sus bienes realizado entre junio y septiembre de 1598, demuestra que vivió con un esplendor solo comprable al de la corte madrileña.

        En este libro la archivera de Trujillo, María Luisa López Rol, recopila un total de 58 documentos, unos protocolizados directamente por ella o por alguno de sus apoderados y otros, formalizados por otros pero en relación a ella. Entre ellos figuran poderes, arrendamientos, escrituras de compra-venta, cuentas, pleitos, etc. Los umbrales cronológicos se mueven entre 1574 y 1598, fecha de su fallecimiento. Se trata de un material documental totalmente inédito y en algunos casos no manejados hasta la fecha por la historiografía. Hay un aporte importante a la actividad social y económica desplegada en Trujillo por la más ilustre de las mestizas. Da la impresión que nadie la discriminó por tener la sangre manchada, Y es que entonces pasaba como ahora, que si el racialmente diferente o el extranjero tenía fortuna no había ningún problema en aceptarlo y hasta integrarlo. No hay que olvidar que hubo mestizos y hasta descendientes de musulmanes granadinos que ostentaron hábitos de caballería y en ocasiones hasta títulos nobiliarios. Doña Francisca era mestiza sí, pero pesaba a su favor su noble ascendencia incaica y la enorme fortuna que poseía ella y su marido Hernando Pizarro. Mucho linaje y mucho postín como para que alguien con menos posición económica que ella la discriminase. Y es que como decía Francisco Quevedo el metal precioso indiano igualaba lo mismo al noble que al pordiosero, al cobarde que al guerrero “porque poderoso caballero es don Dinero”.

        Bienvenida esta nueva obra que aporta datos inéditos sobre las actividades de doña Francisca Pizarro y que contribuyen a esclarecer un poco más la biografía de una de las mujeres más ricas y afamadas de su tiempo.

 

ESTEBAN MIRA CABALLOS