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ALCÁNTARA, revista del Seminario de Estudios Cacereños Nº 84. Cáceres, julio-diciembre de 2016, ISSN: 0210-9859, 135 págs.

 

           Acaba de presentarse el último número de la revista Alcántara, el correspondiente al segundo semestre de 2016. Coordinada y dirigida por Salvador Calvo Muñoz, la revista mantiene su sello de siempre, un formato casi de bolsillo y una edición austera pero muy cuidada. Conserva, asimismo, su estructura en tres apartados: estudios científicos, textos literarios y reseñas de libros.

           Entre los estudios, destacan el trabajo de Enrique Gómez Solano sobre la teología del jesuita Teilhard de Chardin. Se trata de una continuación de otro trabajo suyo publicado en el número 78 de esta misma revista, correspondiente al segundo semestre de 2013. El principal objetivo de su filosofía era tratar de compatibilizar la teoría de la evolución con la presencia y existencia de Cristo como destino final.

José Antonio Ramos Rubio y Oscar de San Macario analizan, con el apoyo de abundante material gráfico, los restos arqueológicos medievales del entorno de la finca Gil Téllez, cerca de Cáceres. Se trata de quince tumbas, además de algunas inscripciones epigráficas y varios tableros tallados en la roca del juego del Alquerque.

Por su parte, José Luis Rodríguez Analiza la fiesta de Todos los Santos en la provincia de Badajoz. Básicamente eran similares aunque con variantes y con nombres diferentes para definir la misma tradición: chaquetía, saquitía, calbotá, calvochá, tosantos, etc.

Esteban Mira analiza los orígenes de Alcuéscar a partir de la compra que los vecinos hicieron de su propia jurisdicción en 1599. Para ello debieron pagar 7,6 millones de maravedís que aportó el perulero metellinense Juan Velázquez de Acevedo, tras formalizar tres censos sobre los propios de la recién segregada villa de Alcuéscar. El proceso de segregación había empezado en 1588 y culminó en 1599, es decir, once años después, cuando se hizo efectiva la cuantía solicitada por la Corona. Eso sí, Montánchez presentó un pleito para evitar la pérdida de dichos territorios, pero lo perdió por sentencia en grado de apelación de 1603. El trabajo se completa con la transcripción de varios documentos, procedentes del Archivo Histórico Provincial de Sevilla.

Tirso Bañeza diserta sobre los primeros estudios nocturnos implantados en Extremadura, concretamente en el IES el Brocense de Cáceres. Un centro que tuvo unos pioneros inicios antes de mediar el siglo XIX, como Instituto Elemental de Segunda Enseñanza, dependiente de la Universidad de Salamanca. Los estudios nocturnos comenzaron a principios del siglo XX, cuando se impartían clases gratuitas a los obreros. Desgraciadamente el proyecto fue efímero, pues quedaron suspendidas entre 1907 y 1961, reiniciándose a partir de este último año de manera ya ininterrumpida.

Otros ensayos aluden al Museo de los Iconos de Monroy, firmado por Paquita Morgado y Gervasio Reolid, o al médico de Alcollarín Juan Bernardo Cuadrado (1878-1968), este último firmado por el escritor Félix Piñero. El Doctor Cuadrado se formó en la entonces llamada Universidad Central de Madrid y desempeñó una labor impagable y en ocasiones altruista en la lucha contra el paludismo en el medio rural. Siempre trabajó a favor de los más desfavorecidos lo que provocó que se llevara varios años encausado, supuestamente por simpatizar con el bando republicano. Finalmente, gracias a los testimonios favorables de algunos amigos, salió absuelto e, incluso, en 1954 recibió la Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo.

El volumen se completa con los aportes literarios de Matías Simón Villares, Emilio J. Martín, Juan José Romero Montesino-Espartero, Ada Salas, y Paco Neila, así como de cuatro reseñas a sendos libros aparecidos en 2015 y en el primer semestre de 2016.

 

ESTEBAN MIRA CABALLOS