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Mira Caballos, Esteban: “Historia y arte de Extremadura” (Prol. De José Ángel Calero). Madrid, Art Duomo Global, 2017, 96 págs. I.S.B.N.: 978-84-617-8404-2

 

           Tercer volumen de un total de trece en los que se traza una síntesis histórica y artística de las diecisiete Comunidades Autónomas españolas, más Ceuta y Melilla. De ellas, solamente ocho (Andalucía, Aragón, Baleares, Castilla-La Mancha, Cataluña, Galicia, Madrid y Extremadura), disponen de un volumen exclusivo. Y ello, en unos casos por su importancia demográfica, política o económica y, en otros, por su enorme peso histórico, como es el caso de Extremadura.

Como se vislumbra en la obra, Extremadura es un verdadero paraíso natural, un entorno privilegiado de los que quedan pocos en Europa. Lugar de peregrinación de zoólogos, biólogos y de los amantes de la naturaleza. Un espacio que no experimentó la Revolución Industrial y que ha mantenido niveles bajos de poblamiento lo que ha preservado su valor natural. Pero también es un edén para arqueólogos e historiadores por los importantísimos vestigios del pasado que conserva. Extremadura ha sido siempre un crisol de civilizaciones pues por su tierra han pasado todo tipo de pueblos desde la prehistoria y ha sido lugar de encuentro y desencuentro de judíos, islámicos y cristianos. No sabemos el origen de la denominación; una de las teorías más plausibles sostiene que cuando la reconquista alcanzó el río Duero, se utilizó el término latino Extrema Durii para denominar a esa zona que en castellano significa frontera del Duero. Más tarde, los territorios conquistados por los cristianos sobrepasaron este río, pero se siguió utilizando dicha denominación para señalar los nuevos territorios. En el siglo XIII, durante el reinado de Fernando III el Santo, estos territorios recibieron ya de manera definitiva el nombre de Extremadura.

La historia de esta tierra tiene hondas raíces históricas. Por su territorio se han paseado vetones, lusitanos, túrdulos, cartagineses, romanos, visigodos, árabes, judíos y cristianos. Dos aspectos han marcado su historia: uno, la existencia de una élite oligárquica que monopolizó la casi única fuente de riqueza, es decir, la tierra. Y otro, su carácter fronterizo con el reino de Portugal, lo que la convirtió en un lugar estratégico, primero para el reino de Castilla y León y luego para España. Desde entonces, fue uno de los escenarios prioritarios de las guerras de la monarquía. Tanto, que los extremeños se terminaron acostumbraron al ciclo destrucción-creación y a reconstruir siempre sobre sus propias cenizas. Ahora bien, la frontera no fue impermeable, igual que hubo dramáticos y reiterados sucesos que lastraron el progreso de la región también se produjeron unas relaciones humanas, económicas y culturales muy enriquecedoras.

Como ha escrito Javier Cercas, actualmente Extremadura tiene algo de portuguesa, algo de castellana y algo de andaluza. Y este crisol de culturas y de influencias, conforman la esencia de lo que hoy es Extremadura y el pueblo extremeño.

           El presente volumen, supone una buena síntesis de lo que Extremadura ha representado en la historia y en el arte de España y de Occidente. Pero solo son pinceladas pues el cuadro completo solo se puede pintar sobre el terreno, visitando esta tierra preñada de historia y de vestigios del pasado. Esperemos que estas pocas páginas animen a muchos lectores a visitar Extremadura, una de las grandes desconocidas de España.

 

E.M.C.

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