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CRESPO VARGAS, Pablo L.: “La Inquisición española y las supersticiones en el Caribe hispano, siglo XVII”. Lajas (Puerto Rico), Editorial Akelarre, 2013, ISBN: 9781490995717, 246 págs.

 

No voy a reseñar esta obra porque eso implicaría dedicarle un tiempo que no poseo en estos momentos pero al menos sí quiero recomendar su lectura a los seguidores de mi blog. La obra es fruto de una amplísima labor de investigación de su autor sobre fuentes primarias, localizadas básicamente en el Archivo Histórico Nacional de Madrid. Aclara el autor que las fuentes locales del Tribunal que debían conservarse en Cartagena de Indias, desaparecieron por un incendio. De ahí, que haya sido necesario recurrir a las fuentes españolas. Por tanto, cuenta con la solidez que solo puede proporcionar la documentación de archivo.

Tras una amplia introducción sobre las inquisiciones europeas y sobre la inquisición española el autor se adentra en el análisis de 45 procesos que se llevaron a cabo en el Tribunal de Cartagena de Indias a lo largo de todo el siglo XVII. Dado que este Tribunal fue erigido por orden del 25 de febrero de 1610, el libro abarca prácticamente su primer siglo de existencia. Su jurisdicción se extendía por un espacio de casi un millón y medio de kilómetros cuadrados, incluyendo la zona de Nueva Granada, las provincias de Venezuela, la gobernación de Quito, las Antillas y una parte de Centroamérica hasta el obispado de Nicaragua. De todos los tribunales creados en Hispanoamérica, fue el tercero más activo, solo por detrás del novohispano y del peruano. Su objetivo era el mismo que el de los otros Tribunales inquisitoriales, preservar la pureza de la fe, persiguiendo desviaciones supersticiosas como la brujería o la hechicería.

Vuelve a ratificar el autor en este caso concreto una idea que se ha extendido en los últimos años: el hecho de que no fue un tribunal tan sanguinario como lo ha presentado la Leyenda Negra. En Cartagena no se produjeron grandes autos de fe, ni se ejecutaron a centenares de personas. En general, las condenas fueron suaves y solo en algunos casos muy concretos de herejía persistente se condenó a los reos a pena de muerte. El objetivo de los inquisidores no era causar un daño extremo sino convertir a los herejes y supersticiosos en buenos cristianos, al tiempo que se enriquecían con las enjundiosas multas y confiscaciones que les imponían a los condenados. No obstante, el Dr. Pablo Crespo reconoce que, pese a que en general la mayoría de los inquisidores actuó con mesura, no faltaron algunos que abusaron de su poder, infringiendo atropellos y malos tratos al tiempo que engordaban sus fortunas personales.

Y para finalizar con estas breves líneas tan solo me queda decir que se trata del mejor y más documentado libro que se haya escrito sobre el Tribunal de la Inquisición de Cartagena de Indias. Un libro muy recomendable no solo para los estudiosos de la Inquisición sino para todos los interesados en la historia de la América Colonial.

 

ESTEBAN MIRA CABALLOS

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