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FRANCISCO PIZARRO. Una nueva visión de la conquista del Perú.
Esteban Mira Caballos. Barcelona. Crítica. 2018

1. Se trata de una biografía de Francisco Pizarro que busca dar una nueva visión a partir de un escrutinio riguroso de la información que actualmente se dispone y un enfoque que enmarca al individuo en el complejo y vasto proceso de la conquista española de las tierras americanas, en particular del Perú. A diferencia de José Antonio del Busto que atribuyó a Pizarro un rol providencial, Mira postula que, dentro del proceso de invasión española a América, tarde o temprano, aunque no hubiera sido Pizarro, los europeos se hubieran impuesto y colonizado a los Inca.
2. El autor define a Pizarro como un genuino conquistador de su tiempo, empeñado en conseguir tesoros y ganar tierras sobre la cuales gobernar. No es diferente de otros conquistadores que actuaron de igual manera, usando todos los medios, legítimos o no, por alcanzar sus objetivos. Los conquistadores fueron hombres ambiciosos, violentos, taimados, desleales, muchas veces rebeldes a la ley y su monarca y Pizarro tuvo parte de estos atributos.
3. La conquista fue proceso con objetivos de sujeción política de nuevos territorios para la corona española, la imposición drástica de una ideología religiosa y la obtención de ingentes beneficios materiales expresados principalmente en metales preciosos tanto para el estado español como para los principales conquistadores que participaron. Fue un proceso que implico un despojo sistemático y violento con los pobladores nativos y, también, entre los mismos conquistadores. Pizarro fue uno de los líderes que tuvo esta conquista y para ser exitoso en ella recurrió a todos los medios posibles. Se impuso con sagacidad y perseverancia, pero también con trampas, violencia y traición. Leal con quienes lo acompañaron de manera incondicional, fue implacable con sus posibles adversarios y enemigos. Incluso el final de su azarosa vida terminó de manera vil y violenta.
4. Estaba Mira, aborda este tema con experiencia y el conocimiento de haber historiado numerosos temas de la conquista española y de algunos de sus protagonistas como Hernán Cortés, Hernando de Soto, Gonzalo Pizarro, Hernando Pizarro y Nicolás de Ovando, entre otros. El autor ha revisado y usado los más conocidos libros y artículos que han tratado al personaje y también fuentes publicadas, así como documentos principalmente en repositorios peninsulares, que han enriquecido los antecedentes genealógicos de Pizarro. Así, destaca el hallazgo de que su apellido podría haber sido Hinojosa y que solo un hecho familiar muy fortuito hace que sea Pizarro.
5. Pero frente a esa riqueza de informaciones de origen hispánico hay una cierta debilidad en el conocimiento e informaciones sobre el Tawantinsuyo en el que Pizarro transitó durante casi nueve años de su vida adulta y, además, como gobernador. Como es sabido, en las últimas décadas la etnohistoria y la arqueología han enriquecido sustantivamente el conocimiento sobre la realidad histórica prehispánica que supera la imagen historiográfica que nos dejó Garcilaso, que divulgó Prescott e incluso la de un historiador contemporáneo y acucioso como Hemmings. Entonces, el “Pizarro” de Estaba Mira deja una sensación de vacío en este aspecto o quizá queda como un reto por investigar: la comprensión de Pizarro sobre la realidad política y social del reino que contribuyó a destruir. Hay que recordar que Pizarro nombró dos sucesores de Atahualpa, formo una familia mestiza, tuvo prisionero al inca, ejecuto a líderes de la nobleza incaica y lucho contra el rebelde Manco Inca, entre otros hechos que implican un creciente conocimiento de ese nuevo reino del que termina siendo marqués y gobernador. La biografía no describe o analiza la relación de Pizarro con la sociedad incaica sobre la cual actuó. Debemos presumir que desde el inicio y más allá de sus prioridades de saquear tesoros y extender el imperio español, Pizarro tuvo que tener una comprensión sobre esa “otra sociedad”. Es claro que Pizarro no era un hombre ilustrado, pero si un político perspicaz y tuvo alguna percepción y comprensión de la esencia de la sociedad conquistada y que le sirvió para actuar. Es la cuestión planteada por Wachtel, que el autor cita en su libro
6. El recorrido de Pizarro y su hueste, así como los hechos de la conquista hasta que es asesinado, revelan una realidad territorial que en las crónicas muchas veces aparece confusa, en parte también por razones de idioma. Así en el libro de Esteban Mira encontramos algunos errores en la toponimia y comprensión del paisaje andino que Pizarro conoció. Sobre este aspecto existe copiosa investigación realizada en décadas recientes en los países en los el Tawantinsuyo tuvo control e influencia. Un ejemplo son los estudios sobre el Qhapac Ñan que además de mapas y topónimos, revelan la ilación de lo Inca con las culturas anteriores. El autor describe la sociedad incaica casi prescindiendo del significado de la acumulación cultural que representaron las civilizaciones anteriores y que la historia y la arqueología han puesto en evidencia. En suma, la diversidad cultural del espacio del estado Inca y sus incidencia en los hechos de la conquista no aparecen en toda su intensidad.
7. El autor, a lo largo de su libro, opta por llamar “Manco Cápac” a Manco Inca, el rebelde al poder español que inicia el periodo que también se llama “los incas de Vilcabamba”. No hemos encontrado la fuente que usa para ello. Betanzos cuenta que antes de ser inca se llamaba Manco Cápac y precisa que ya nombrado paso a llamarse Mango Inca Pachacuti o Manco Inca. Lo importante es que otros cronistas de ese tiempo, así como la documentación sobre la guerra de Vilcabamba, llamaron Manco Inca a este líder y así quedó registrado tanto en la historiografía y en la tradición andina que recuerda estos hechos. Un argumento muy contundente es que su propio hijo, el Inga Don Diego de Castro Titu Cussi Yupangui, en una instrucción al Rey escrita en 1570, señala que su padre se llamó “Mango Inga Yupangui”. Los cronistas posteriores como Garcilaso, Guamán Poma y Murúa también lo denominan así. Esto tiene importancia porque este líder rebelde no debería ser confundido con quien en la mitología y la tradición Inca fue su gran fundador: Manco Cápac.
8. Desde la perspectiva de la historia económica hay que destacar que el autor trata con detalle y actualidad la información cuantitativa de los gastos de los conquistadores en su empresa y también los montos de los saqueos y rescates registrados, dejando las pistas para que investigaciones más profundas sigan este tema. En ello destaca el aspecto de la defraudación sistemática que hubo a las arcas reales por concepto de las imposiciones que se le debían entregar y en lo que Pizarro, sus hermanos y allegados participaron.
9. La prosa de Esteban Mira es clara y fluida y su relato lleva con soltura al lector común y corriente o, a uno con mayor conocimiento histórico, por los vericuetos de la vida del conquistador de los Inca. El texto se complementa con un sustento riguroso de investigación histórica en notas, referencias, así como algunas ilustraciones que ayudan a la comprensión del tema. Contiene una explicación en la que describe las principales fuentes y una bibliografía amplia, esencialmente hispánica. Viene acompañado de varios apéndices sobre la genealogía, oro y esclavos que se enviaron a Panamá, privilegios obtenidos, tamaño y origen de la hueste, fundiciones de rescates y una cronología concerniente al personaje.
10. La publicación de este libro nos recuerda que la construcción de la historiografía sobre el Perú se ha acrecentado y ahora tenemos un mejor conocimiento de nuestro milenario y complejo pasado. En esa trayectoria, contrastando con lo que teníamos hace medio siglo, la conquista y sus personajes ya no tienen tanto brillo y trascendencia. En este aspecto el historiador Mira tiene una percepción del Perú actual un tanto distante y quizá no actualizada. Hay una realidad histórica y una continuidad de historicidad más rica entre nuestro pasado prehispánico y lo que siguió después. Una historia más densa y más larga y una revaloración intensa de todo nuestro patrimonio histórico, incluyendo el legado hispánico, por cierto. En ese sentido resulta positiva la contribución de Estaban Mira, con esta biografía y su particular enfoque.

Carlos F. Garaycochea
Lima 15 Jul 2018/.