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CONQUISTA Y DESTRUCCIÓN DE LAS INDIAS

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Mira Caballos, Esteban: Conquista y destrucción de las Indias (1492-1573). Sevilla, Muñoz Moya, 2009.

 

 

 

El profesor Esteban Mira nos ha regalado con otro de sus numerosos trabajos. Este doctor en Historia cuenta con una densa labor investigadora centrada básicamente en la temática americana durante la Edad Moderna.

En esta ocasión se ha ocupado de la conquista y colonización de las Indias entre 1492 y 1573, en la consideración de que los españoles dieron por acabada la conquista definitivamente en la última fecha.

Se trata de un libro amplio, de líneas apretadas, denso de contenidos y con abundantes citas bibliográficas. Está dividido en siete grandes apartados con 21 capítulos en total, más la conclusión. Se completa con los ineludibles apartados de fuentes, bibliografía, ocho apéndices, un índice onomástico y otro topográfico. En suma, es una obra de más de 400 páginas.

Es un libro asequible al lector no especializado, pero elaborado con rigor metodológico. Se pretende dar una visión de la conquista y colonización de América por los españoles en la época indicada, alejada tanto de la “leyenda negra” como de la “leyenda blanca” con que la historiografía anterior ha envuelto este proceso histórico. El autor ha evaluado sistemáticamente todas las posiciones en pro y en contra sobre los distintos aspectos del tema, dando su valoración propia u ofreciendo una nueva posición.

Sostiene la tesis de que la conquista española supuso la aniquilación de la riqueza cultural precolombina y provocó también una auténtica hecatombe demográfica. Y todo ello se hizo, dice el autor, para implantar una cultura unitaria y unificadora, la de los vencedores. Los españoles contemplaron la riqueza cultura y racial que encontraron en las Indias con unos ojos reductores que sólo vieron “el indio”, sin entrar ni en matices ni en distinciones.

Sin embargo, Esteba Mira lo mismo que pone de relieve los valores de las civilizaciones precolombinas, también pone de manifiesto sus graves defectos, a la vez que demuestra que la conquista española tuvo muchos puntos de contacto con su paralela la anglosajona y que los caracteres de ambas tuvieron más que ver con los condicionamientos de la época que con la idiosincrasia propia. Aunque viene a decir en varias ocasiones que la explotación del hombre por el hombre en un fenómeno universal en el espacio y en el tiempo.

Sigue con un análisis de la legislación protectora de indio llevada a cabo por los Austrias, aunque demuestra que se acató pero pocas veces se cumplió. Carga la culpa mayor de tal circunstancia sobre los españoles afincados en las Indias, pero también señala que la Corona adoptó una posición demasiado pasiva ante los atropellos, por miedo a la reacción de aquellos españoles, que controlaban allí casi todos los resortes de poder.

Rechaza la posición oficial de la Corona española para quien la razón justificativa de la conquista y de la colonización fue la evangelización de los indios y encomia la labor evangelizadora de la Iglesia, sobre todo de los dominicos y algunos franciscanos. Aunque también señala que el clero contemporizó frecuentemente con la situación de explotación imperante y protagonizó la eliminación de las religiones anteriores, en un claro proceso de alienación cultural.

Hace un minucioso examen de la praxis conquistadora en la que pone de manifiesto la superioridad tecnológica y psicológica de los españoles sobre los indios, la política de terror aplicada por los primeros para consolidar su poder en un enorme mundo indio en donde los conquistadores fueron una exigua minoría, y después expone el triste destino de unos y otros en muchos casos.

Igualmente evalúa con detalle el proceso de colonización posterior. Resalta el genocidio que trajo la misma para numerosos grupos amerindios, pone de manifiesto las vejaciones y la esclavitud colectivas que sufrieron los indios a manos de los encomenderos y explica cómo la eliminación de las élites precolombinas fue un método de control de la población.

En las conclusiones finales el profesor Esteban Mira afirma que la conquista supuso un coste muy elevado para los indios, pues sufrieron una durísima merma demográfica, perdieron su mundo y además no mejoraron su calidad de vida. También cuestiona el beneficio real que España obtuvo de esta conquista y colonización que supuso una sangría migratoria para ella y favoreció el hundimiento de su economía.

Añade que la explotación de los indios es una estructura de larga duración que ha llegado a nuestros días pasando por encima incluso de la independencia de las naciones iberoamericas a principios del siglo XIX. Por último propone debatir sobre si fue posible otro tipo de comportamiento y de relación más civilizada y humana con los indios por parte de España. El autor de este libro opina que sí.

 

 

 

Miguel Ángel Naranjo Sanguino

-Reseña publicada en la Revista de Estudios Extremeños, 2010.

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