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HISTORIA VERDADERA DE LA CONQUISTA DE NUEVA ESPAÑA

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DÍAZ DEL CASTILLO, Bernal: Historia verdadera de la conquista de Nueva España (ed. de Guillermo Seres). Madrid, R.A.E., 2011, 1530 págs.

 

        Nunca pensé que las ediciones de la Historia verdadera de Bernal Díaz del Castillo, publicadas por Carmelo Sáenz de Santa María (1966), y Miguel León-Portilla (1984), pudiesen algún día ser superadas. Sin embargo, lo han sido. La edición que ahora reseñamos ha superado con creces a todas sus predecesoras, no solo por su cuidadísima edición, sino también por los centenares de notas a pie de página que aclaran certeramente infinidad de aspectos narrados y por el estudio detallado de la vida y de la obra de Bernal Díaz. Ya no hace falta acudir a las diversas ediciones de esta obra, mexicanas y europeas, para reconstruir la semblanza del medinense sino que basta con acercarse a las páginas de este libro para tener toda la información.

        Curiosamente, se ha optado por colocar primero el texto bernaldiano y al final, en una extensa segunda parte, los estudios históricos y literarios así como los anexos. Y digo que me resulta curioso porque lo habitual en todas las ediciones de textos clásicos que conozco es empezar por el estudio introductorio, seguido de la obra. El estudio científico resulta impresionante, abarcando desde la hoja 1.117 a la 1.357, es decir, un total de 340 páginas de letra prieta en las que se analizan la vida y la obra del escritor de Medina del Campo. Se trata, sin duda, del más extenso, detallado, valioso y serio estudio de Bernal Díaz del Castillo y de su obra. Por tanto, al excepcional valor histórico de la Historia verdadera hemos de añadir el más completo análisis de la personalidad del medinense y de su crónica. Y al final de la misma, se incorporan un grupo de anexos, entre los que destacan una enumeración cronológica de las principales ediciones de la obra, las traducciones, una cronología extensa de la vida de Bernal Díaz, y un excelente y utilísimo índice de nombres y lugares. Nada tiene que ver el estudio científico de Guillermo Seres, Catedrático de la Universidad Autónoma de Madrid, con otros trabajos recientemente aparecidos -con gran repercusión mediática por cierto- del hispanista francés Christian Duverger.

Dado que sería inabarcable y estéril tratar de resumir o extractar los aportes de un libro de más de mil páginas de letra abigarrada, me limitaré a destacar algunas ideas que su lectura me ha sugerido. Por él texto se pasean cientos de pobladores de los primeros años de la conquista, centenares de anécdotas, con la anotación erudita y siempre acertada de Guillermo Seres. Bernal no era latino, como él mismo dijo, pero sí tuvo una capacidad excepcional para captar y reflejar con un lenguaje sencillo todos los lances ocurridos, antes, durante y después de la conquista de México. De hecho, la obra se divide en tres partes bien diferenciadas: una, en la que relata con detalle su participación en los viajes previos a la península del Yucatán. Dos, la conquista de la confederación mexica propiamente dicha, desde la llegada a Veracruz hasta el asedio y caída de la casi mítica ciudad lacustre de Tenochtitlán en 1521. Y tres, el viaje a Honduras, la situación de los encomenderos y la colonización hasta 1568.

Todo el relato esta tamizado por su condición de soldado de a pie. De hecho, como se ha dicho tradicionalmente y confirma el profesor Seres, su objetivo no fue otro que rescatar del olvido las hazañas de la hueste. Porque, a su juicio, las historias de López de Gómara, Illescas o el mismísimo Cortés, habían ensalzado al capitán y minimizado a su hueste. Por ello, considera que su historia ha de ser verdadera y alternativa, porque la conquista no fue tarea de un héroe sino de muchos. Una estrategia que no pretendía otra cosa que reivindicarse a sí mismo, al ponderar su papel y el del resto de la hueste como verdaderos conquistadores. En el fondo subyace la idea de que, pese al heroísmo de la tropa, ésta ha recibido poca recompensa y lo personaliza en sí mismo cuando escribe: y dígolo con tristeza de mi corazón porque me veo pobre y muy viejo… y no puedo ir a Castila ante Su Majestad para representarle cosas cumplideras a su real servicio y también para que me haga mercedes, pues se me deben…

Desde el punto de vista literario su relato, en primera persona, constituye una memoria vital, no una historia. Ello confiere una extraordinaria viveza al texto, pues Bernal se inmiscuye directamente en la acción directa, haciendo partícipe al lector. El uso de la primera persona asegura, asimismo, una gran veracidad al relato, al narrar experiencias vividas. Todo ello hace de la Historia verdadera una obra especial, única, pues consigue introducir al lector en las escenas que narra, en la atmósfera de aquellos lances de guerra. Sorprende, asimismo, la capacidad del medinense para recordar detalles de las personas que desfilan por su obra, construyendo una verdadera galería de retratos, caracterizados, como afirma el editor, con breves pero certeros trazos.

Finalmente hay que decir que, al valor histórico de la obra de Bernal y al excelente estudio científico de Guillermo Seres, hay que sumar la magnífica edición, en un formato manejable y con unos índices que facilitan el acceso a la preciosa información de esta obra cumbre de la cronística de la conquista. No me excedo ni un ápice si digo que se trata de la edición más cuidada hasta la fecha del texto bernaldiano, el mejor análisis literario de la obra y la más completa biografía de su autor. Un trabajo de referencia obligada para todos los historiadores interesados en el drama de la conquista de México y en la vida y la obra de sus protagonistas.

 

ESTEBAN MIRA CABALLOS

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