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Esteban Mira Caballos: Hernán Cortés. Mitos y Leyendas del conquistador de Nueva España. Badajoz, Fundación Obra Pía de los Pizarro, 2017.

 

El doctor y profesor Esteban Mira es uno de los mejores americanistas que tiene este país. Su bibliografía y su proyección en América lo avalan sobradamente. En esta ocasión nos ofrece un sólido libro de investigación, que además es muy ameno, sobre la vida del conquistador extremeño Hernán Cortés. Consta de 367 páginas con 462 notas a pie de página, una bibliografía con 344 títulos, 6 breves apéndices y algunas ilustraciones, fotografías, planos y mapas intercalados en el texto.

Consta de una Introducción, diez capítulos y la conclusión final. En la Introducción nos desvela el autor su objetivo último, que no es sino acercarse a la figura de Hernán Cortés intentando superar ópticas maniqueas anteriores, mirándolo como un hombre de su tiempo. A ello se aplica en el Capítulo I en que nos presenta a un Cortés “real”, condicionado por sus circunstancias históricas y personales, junto con sus habilidades y sus carencias.

En el Capítulo II nos desmenuza la personalidad del conquistador, que informó su práctica vital: carismático, arriesgado, inquieto, religioso según el modelo de su época, mujeriego y, sobre todo, diplomático y político.

El Capítulo III nos adentra en sus orígenes familiares. Nació en el seno de una familia hidalga con una economía justa pero suficiente, y afincada en la villa señorial de Medellín muy empobrecida por los avatares políticos y militares de la época inmediatamente anterior.

En el Capítulo IV conocemos que nació en 1484, que tuvo una infancia feliz y que estuvo siempre muy unido a sus padres. Sin embargo demostró poca empatía hacia Medellín, de donde se fue en cuanto pudo y en la que no invirtió cuando fue rico. En su juventud estuvo en Salamanca, donde recibió una cierta formación (leyes, latín, etc.), pero no pisó su universidad. Después visitó Valladolid y Sevilla, desde donde embarcó para La Española (Santo Domingo) en 1504 y definitivamente en1506.

El Capítulo V nos da cuenta de su estancia en La Española, donde trabó importantes amistades para el futuro, como la de Diego Velázquez, del que fue secretario y al que acompañó a la conquista y colonización de Cuba en el año 1511.

El Capítulo VI nos analiza su estancia en Cuba, donde progresó mucho: repartimientos, negocios comerciales, cargos políticos e integración en su élite social. Se casó con Catalina Suárez, vinculada a Diego Velázquez, de la que enviudaría en 1522 en extrañas circunstancias. Finalmente en noviembre de 1518 partió para Méjico al mando de una armada, con el apoyo inicial de Velázquez, con el que se enemistó y al que traicionó una vez que hubo zarpado.

El Capítulo VII es el más largo del libro porque se ocupa del mayor éxito de Hernán Cortés, la conquista del Imperio Mexica (azteca). La expedición se inició en 1519 y la conquista del imperio mexica (azteca) culminó en 1521. El profesor Esteban Mira destaca como rasgos esenciales de la conquista los siguientes: la superioridad tecnológica (armas de acero y fuego, caballos) y táctica de los españoles, su ínfimo número para tal empresa, la gran capacidad política de Hernán Cortés para utilizar los tabúes y disensiones tribales de los indios en sus propio beneficio, la aplicación de técnicas de terror para doblegar la resistencia de los indígenas, y las habilidades diplomáticas del conquistador extremeño para atraerse a su causa a casi todos los componentes de las expediciones que enviaron contra él las autoridadesespañolas antillanas para apresarle, lo que terminó engordando sus efectivos militares. Tampoco fue despreciable el apoyo de la india Doña Marina (la Malinche), como traductora y asesora. A lo largo del capítulo se tratan extensamente los hitos fundamentales de la conquista: la toma de Tlaxcala, la Noche Triste, la victoria de Otumba y la conquista de la capital mexica (azteca) Tenochtitlán. El capítulo se cierra con unas breves notas biográficas a cerca de los principales colaboradores de Hernán Cortés.

El Capítulo VIII informa de los esfuerzos de Cortés por ampliar sus conquistas al norte y al sur del desaparecido imperio mexica, su nombramiento imperial como Gobernador y Capitán General de Nueva España (los territorios que había conquista-do), las expediciones de Francisco Garay y otros, la fracasada sublevación de Cristóbal de Olid y el primer retorno a España de Hernán Cortés (1528-1530), tras el juicio de residencia que se le inició allí en América en 1526. En España se entrevistó con el emperador Carlos I, ante el que defendió su gestión en el Nuevo Mundo. El emperador le demostró simpatía, pero no le prestó apoyo político. También se casó con la linajuda hija del Conde de Aguilar, recibió el título de Marqués del Valle de Oxaca y solucionó muchos contenciosos económicos.

El Capítulo IX analiza la vida de Hernán Cortés entre 1530 y 1540. Regresó a América en julio de 1530, pero sus enemigos le arrebataron buena parte de sus posesiones y la Corona le anuló políticamente para sustituirle con sus propias instituciones en el gobierno de Nueva España. No obstante recuperó parte de sus bienes y centró sus esfuerzos en buscar un estrecho que comunicara el Atlántico con el Mar del Sur (el Pacífico) en Centroamérica para facilitar el comercio de las especias con las Molucas. Fletó varias expediciones que solo le acarrearon problemas económicos y políticos: la de Hurtado de Mendoza, la de Diego Becerra, la que él dirigió personalmente en1535 y la de Francisco de Ulloa.

El Capítulo X se ocupa de los últimos años de la vida del conquistador (1540-1547), que el profesor Esteban Mira caracteriza y resume muy sintéticamente “…junto a su infancia y juventud(fue), el período más desconocido de su biografía. Apenas tenemos referencias esporádicas de su presencia en el fallido asedio de Argel, de su larga residencia en Valladolid, junto a la Corte, de sus estancias en Sevilla y de su fallecimiento en Castilleja de la Cuesta”. Pero el doctor Esteban Mira queda claro que murió muy rico y muy encumbrado socialmente. También nos informa del largo peregrinar de sus restos mortales hasta acabar en la iglesia de la Purísima de Méjico en el año1946.

En la Conclusión del libro el autor hace una afirmación contundente: “Hernán Cor-tés fue una persona de su época, por lo que sus actos sólo se pueden entender en el conexto en el que vivió”. Y a continuación nos desgrana aspectos relevantes de la personalidad del conquistador: su gran tesón y fe en la victoria, su capacidad dialéctica y su carisma, su amor a la tierra que conquistó frente al desapego que mostró por su patria chica, su profunda religiosidad y su buena estrella. Pero también resalta algunos aspectos negativos de Cortés: vertió mucha sangre sin dudarlo, manejó el engaño con gran maestría, fue un mujeriego incorregible, abusó de los juegos de azar, no fue especialmente caritativo en contra de lo que se ha dicho de él, fue un desastre como empresario y exhibió una gran ambición. Dice finalmente el profesor Mira: “Fue, en definitiva, un hombre de su tiempo, un guerrero de la frontera cristiana.” Cabría añadir, que si alguien quiere conocer una visión amena, equilibrada y actualizada de Hernán Cortés, debe leer este libro.


 

MIGUEL ÁNGEL NARANJO SANGUINO

 

(Reseña publicada en la Revista de Estudios Extremeños T. LXXIV, N. 1, 2018, pp. 778-780).