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IZARD, Miquel: “1968. Cuando se marchitó el rojo de

las banderas”. Barcelona, Ediciones El Lokal, 2018,

111 págs.



          Nueva obra del profesor Miquel Izard en la que se muestra en su línea de siempre, tratando de desentrañar a toda costa las patrañas que la historia oficial ha tratado de perpetuar. Y es que el único compromiso que se le conoce a este maestro de historiadores, es el de su fidelidad a la verdad, una verdad que, como decía Gramsci, siempre es revolucionaria.

           En sus páginas se analiza pormenorizadamente el fracaso de la primavera de Praga de 1968, un intento desde dentro del comunismo de liberarse de la tiranía y del despotismo del estalinismo. Desgraciadamente fue interpretado por la URSS como una injerencia capitalista y aplastada militarmente. Del fracaso de la primavera de Praga y de otros sucesos de aquel tiempo se plasmó el descrédito total del comunismo que llega a nuestros días. Sin el contrapeso del comunismo, el capitalismo se ha ido radicalizando progresivamente, aumentando exponencialmente las desigualdades entre norte y sur, y dentro del norte entre ricos y pobres.

           Se palpa entre sus páginas la desazón de una persona que lleva más de medio siglo en la disidencia, luchando por un mundo más justo y que ve como la situación no solo no ha mejorado sino que empeora día a día. Este estado de ánimo se refleja perfectamente en el texto de la solapa:

 

           “Ahora anda abrumado por la cantidad de avisos de un descalabro total con dictaduras o populismo en lugar de liberalismo, racismo versus fraternidad, nacionalismo en vez de internacionalismo, corrupción frente a integridad. Todo ello escoltado con guerras, el capitalismo especulativo, rentistas y mafioso, entrañando un proletariado precario y crecientemente empobrecido, el cataclismo climático o la crisis financiera de 2008 y el engaño del consumismo empobrecedor y castrador”.

 

           Como ya digo, el doctor Izard critica al poder en su estado puro, lo mismo al estalinismo totalitario que al capitalismo “consumista y empobrecedor”. El estalinismo asesinó a más comunistas que nadie, cargándose la democracia proletaria de los soviets, mientras que el sectarismo radical del partido comunista hizo el resto, ante su incapacidad para establecer un diálogo con todas las corrientes sociales. Este fracaso del socialismo real terminó por desprestigiar toda la doctrina marxista que quedó arrinconada como una ideología obsoleta, fracasada e inútil. Mientras la esperanza de muchos se tornaba en desesperanza, el neoliberalismo conseguía imponerse a escala planetaria, implementando una explotación intensiva de los recursos del planeta Tierra y agudizando las diferencias entre norte y sur y entre ricos y pobres. También los fascismos, los populismos y los independentismos son diana de las denuncias del profesor Izard.

En definitiva, una crítica pura, íntegra, a pesar del coste personal que esta actitud le puede acarrear, en cuanto a aislamiento intelectual. Pero Miquel Izard siempre ha tenido claro que la labor de un historiador debe ser la de enfrentarse a la verdad absoluta impuesta desde el poder. Una lectura, pues, muy recomendable que despierta el espíritu crítico, ese que debería exhibir todo intelectual que se precie.

 

 

ESTEBAN MIRA CABALLOS