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EL PODER DEL DINERO. VENTAS DE CARGOS Y HONORES EN EL ANTIGUO RÉGIMEN

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Francisco Andújar Castillo y María del Mar Felices de la Fuente (eds.): El poder del dinero. Ventas de cargos y honores en el Antiguo Régimen. Madrid: Editorial Biblioteca Nueva, 2011. 357 páginas.

 

Teníamos noticias de la venalidad en España, desde los clásicos trabajos de Antonio Domínguez Ortiz y Francisco Tomás y Valiente, sin embargo, hasta fechas relativamente recientes no hemos conocido su verdadera magnitud. La venta de oficios públicos por parte de la Corona fue una constante en el Antiguo Régimen a lo largo y ancho del Imperio. Ello se enmarcaba en un proceso más amplio de enajenación de todo el patrimonio regio, por necesidades monetarias, que abarcó a todo lo vendible, desde títulos de ciudad a nobiliarios, pasando por Grandezas de España y todo tipo de cargos de la administración civil y militar, tanto nacional como local.

En el presente libro se recogen un total de diecisiete contribuciones sobre la materia que analizan un amplio espectro cronológico –los tres siglos de la Edad Moderna-, espacial –El mundo ibérico y sus colonias- y temático –oficios municipales, judiciales, militares, honores, etc.-. El objetivo último, según reconocen los propios editores, era plantear una reflexión sobre lo realizado hasta ahora, aclarando términos, planteando nuevas estrategias metodológicas y marcando las pautas del trabajo a desarrollar en los próximos años. En definitiva, la pretensión era la de presentar un estado de la cuestión, que permitiera a los investigadores las orientaciones necesarias para seguir avanzando en la materia.

La obra se estructura en cinco bloques que abarcan los principales aspectos de la venalidad ibérica. En el primero, encontramos cuatro contribuciones que tratan de resolver problemas conceptuales como merced, beneficio, venta, corrupción, transmisión de oficios y disimulación. Inauguran el volumen, los estudios de Jean-Pierre Dedieu, en solitario, y otro firmado junto a Andoni Artola, sobre los sistemas de transmisión de cargos. Ambos sostienen la necesidad de superar el cliché negativo de la venalidad, pues ésta no afectó a la eficiencia administrativa ya que existieron mecanismos para garantizar que el comprador cumplía los requisitos necesarios para desempeñarlos. E incluso –afirman- que si aun así se producía el nombramiento, la propia administración se podía negar a aceptarlo si se demostraba su ineptitud o si no pertenecía a la élite política. En una línea similar, Michel Bertrand, plantea la necesidad de matizar la equivalencia entre venalidad y corrupción porque, a su juicio, no necesariamente implicaba un debilitamiento de la autoridad de la monarquía. Por su parte, Francisco Andújar clarifica la diferencia entre beneficio y venta pues, mientras el primer término implicaba el disfrute de un cargo por un tiempo determinado –con frecuencia de 3 a 8 años-, la venta suponía la enajenación del oficio a perpetuidad.

En el segundo, se agrupan tres trabajos en los que se ahonda en la venalidad municipal, tanto en el ámbito de realengo como en el señorial. Los trabajos de Alberto Marcos y de María López se centran en la Península, el primero en el siglo XVI y la segunda en las otras dos centurias de la Edad Moderna. Esta última autora apunta su menor incidencia en los núcleos señoriales. Por su parte, Pilar Ponce Leiva analiza la venalidad municipal en un espacio muy distinto, la ciudad de Quito en el siglo XVII, destacando las consecuencias sociales y políticas de la enajenación en esa localidad colonial. La renunciación de oficios en el ámbito indiano quedó regulada por una orden del 14 de diciembre de 1606, sin que exista nada parecido para la España peninsular.

En el tercer bloque encontramos un buen grupo de contribuciones, referidas específicamente a los cargos militares y judiciales así como al acceso a honores y cargos a través del reclutamiento. Interesante es el aporte de Antonio Jiménez Estrella quien demuestra que la venalidad en el reclutamiento de tropas, bien documentada en el siglo XVIII, debe retrotraerse al menos hasta la primera mitad de la centuria anterior. Thomas Glesener analiza dichas prácticas en un espacio diferente, los Países Bajos, mientras que Inés Gómez se centra en los oficios de la Chancillería de Granada y Ana Victoria López-Cordón en los cargos obtenidos en el entorno cortesano. Por cierto que en la Corte era el único lugar en el que se podían obtener cargos por cauces diferentes al del vil metal.

En el siguiente apartado, los estudios se centran en la venta de títulos nobiliarios y hábitos de órdenes militares que se podían obtener con dinero o a través del reclutamiento de tropas. Apunta María del Mar Felices que las exigencias para acceder a la nobleza titulada eran frecuentemente menores que las requeridas para acceder al escalón más bajo del estamento nobiliario, es decir, a la hidalguía. La entrada de savia nueva dio al primer estamento un cierto dinamismo que lo aleja del tópico de inmovilismo tradicionalmente sostenido. Como destaca Antonio José Rodríguez, había muchas formas de acceder a un título, vinculación a la Corte, méritos civiles o militares, recluta de soldados o simplemente el dinero. Por su parte, Marcos Giménez Carrillo amplía la venalidad nobiliaria a los hábitos de órdenes militares, mientras que José Manuel Díaz Blanco destaca las ventas de habilitaciones a extranjeros para comerciar con América en tiempos de Felipe IV.

Y en el último apartado encontramos dos contribuciones, una firmada por Roberta Giannubilo y otra por Fernanda Olival, en las que se examina la venalidad en el vecino reino de Portugal y en su colonia brasileña. La primera elabora un estado de la cuestión mientras que la segunda indaga en la renunciación de cargos, destacando que era una forma encubierta de venta, muy similar a lo que ocurría en Castilla. En general, todo parece indicar que la enajenación de cargos, oficios y títulos también estuvo presente en el imperio luso, aunque con una menor intensidad que en el Habsburgo.

Esta obra constituye un punto de referencia para todo aquel que desee introducirse o continuar con la investigación de la venalidad en la España moderna. Se aprecian algunas contradicciones entre unos autores y otros a la hora de valorar éticamente la venta de cargos y títulos, lo cual no deja de ser normal teniendo en cuenta que se trata de una obra colectiva. Sin embargo, huelga decir que la obra consigue su objetivo de especificar lo realizado hasta ahora, clarificando la terminología y señalando aspectos todavía inexplorados que esperan la mano de algún investigador que los saque a la luz.

ESTEBAN MIRA CABALLOS

(Reseña publicada en Iberoamericana Nº 50. Berlín, 2013, págs. 253-254)

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