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AITOUTOUHEN TEMSAMANI, Fatima-Zahra (Coord.): Congreso Internacional los descendientes Andalusíes “Moriscos” en Marruecos, España y Portugal. Tánger, Fundación Al-Idrisi, 2014, I.S.B.N.: 978-9954-9484-0-0

 

        Acaba de caer en mis manos el libro impreso de las Actas del I Congreso Internacional de descendientes Andalusíes, aunque ya se han publicado en CDROM las del II Congreso, celebradas en abril de 2015 en Ojós (Murcia). El libro recoge las aportaciones presentadas en ese evento celebrado en Tánger en 2013, por profesores de distintas universidades del norte de África y de Europa. La mayor parte de las ponencias están en castellano, pero también las hay en francés, portugués y árabe.

        Muy interesante es el estudio preliminar del Dr. Ahmed Tahiri, en el que plantea la necesidad de sustituir el término morisco por el de andalusí. Y es que el término morisco tiene un matiz peyorativo y fue impuesto por los “cristianos viejos” para señalar, identificar y marginar a los cristianos nuevos. Ellos nunca se autodenominaron moriscos sino andalusíes, y esta es la denominación que a su juicio debe prevalecer. Se trata de un detalle en el que no había caído y que demuestra hasta qué punto los verdugos consiguieron imponer una denominación que todavía usa la mayor parte de la historiografía en pleno siglo XXI. Por tanto, su nombre era andalusíes y además me permito añadir que no fueron expulsados sino expatriados.

        La ponencia de Amparo Sánchez Rosell, del Centro Cultural Islámico de Valencia, se refiere a su propia familia y cuenta experiencias personales. Pese a ello me ha impresionado como en su familia perduraron generación tras generación determinadas costumbres, ya sin saber o ser consciente de su origen andalusí. Costumbres tan típicas como lavarse específicamente los pies de manera recurrente y que le llevaron a descubrir su descendencia morisca, pues su familia paterna era oriunda nada menos que del valle de Ricote. Y digo que el aporte es interesante pues evidencia como muchas de estas familias ocultaron sus orígenes, pero mantuvieron en el interior de sus hogares determinadas costumbres.

        El aporte del Dr. Mohamed Khattabi se centró en la influencia de estos andalusíes en la arquitectura mudéjar americana. Es bien sabido que muchos de ellos consiguieron emigrar a las Indias, dejando su influjo en la cultura y el arte al otro lado del océano.

        El profesor Trevor J. Dadson abundó en un tema en él que ha sido pionero, el de la permanencia y el retorno de muchos andalusíes del Campo de Calatrava. El problema fundamental que tuvieron que afrontar una vez retornados fue de pura supervivencia, pues sus bienes habían sido enajenados y vendidos. Debieron esperar para litigar por ellos, temiendo que eso delatase su retorno y se produjese una nueva orden de expulsión. Lo realmente sorprendente es que por la persistencia de Pedro de Yébenes “el Ciego” consiguieron que en 1627 Felipe IV les confirmase sus antiguos privilegios, reconociendo que descendían de musulmanes convertidos después de la toma de Granada. Parece increíble que Felipe IV actuase contra lo decretado por su padre entre 1609 y 1614.

        Antonio Manuel Rodríguez Ramos, explica la necesidad de restituir el daño realizado contra decenas de miles de españoles conversos. Se trata de una restitución moral, concediéndoles la nacionalidad española a los descendientes del genocidio que logren acreditarlo. Así se ha hecho hace solo unos meses con los sefardíes y es de justicia que también se extienda a los andalusíes. Es más, creo que es un agravio comparativo que se les haya concedido a unos y no a los otros, cuando sufrieron una exclusión y un cadalso similar. También es necesario poner en valor el legado que esos andalusíes nos dejaron, en la lengua, en la economía, en el folclore popular, en la cultura y en las artes no solo en España sino también en América y en el Magreb.

        En estas líneas tan solo he querido ofrecer una muestra de algunas de las ideas que más me han llamado la atención de esta obra. Obviamente, los aportes de los ponentes y comunicantes van mucho más allá de lo que se pueden incluir en una breve reseña como ésta. Una lectura muy recomendable no solo para los especialistas en la cuestión morisca sino para todos los interesados en la historia social de Europa, América y África.

 

 

ESTEBAN MIRA CABALLOS