Facebook Twitter Google +1     Admin

Se muestran los artículos pertenecientes a Marzo de 2014.

LA CONQUISTA DE AMÉRICA. UNA REVISIÓN CRÍTICA

20140301115328-001.jpg

ESPINO LÓPEZ, Antonio: La conquista de América. Una revisión crítica. Barcelona, R.B.A., 2013, 407 págs.

 

        El libro se ajusta perfectamente al título y constituye una síntesis crítica y actual de la conquista de América. Una visión de la Conquista acorde con el siglo XXI en el que vivimos. El autor no maneja documentación inédita pero sí que hace una buena síntesis de los principales cronistas y de lo esencial de la bibliografía sobre esa etapa histórica.

        En líneas generales, comparto las tesis del autor y además me parece una síntesis útil. Se sitúa en una línea revisionista de la que fueron pioneros a finales del siglo XX, Miquel Izard y John F. Guilmartin, y que han continuado Bartolomé Clavero, James Anaya, José María Rojas, Tzvetan Todorov y yo mismo. El autor analiza sintéticamente las tácticas de combate de los hispanos, en especial el uso del escuadrón que él bien conoce porque es especialista en historia de la guerra. Y todo eso lo contrapone a las armas indígenas, muy rudimentarias, aunque algunos grupos caribeños disponían de flechas envenenadas muy temidas por los hispanos.

        Insiste, asimismo, en el uso de la violencia y de prácticas aterrorizantes calculadas para someter a la población indígena. Lo mismo aperreaban a los naturales, que los quemaban en la hoguera o les amputaban alguna extremidad, para causar pavor entre los demás. Como dijo John Hemming, ese tipo de práctica era el último recurso psicológico de los españoles. Las traiciones de los naturales o el asesinato de algún español, eran duramente castigados para evitar que estos incrementasen su animosidad. Cada asesinato era vengado con alguna salvajada, quemando en la hoguera, amputando miembros o torturando a un número muy superior. Ya expliqué yo por extenso en mi libro Conquista y destrucción de las Indias (Sevilla, 2009) que era una consigna tácita entre las huestes: cada gota de sangre hispana derramada les costaría a los indios un torrente.

        Sin embargo, discrepo de dos de las tesis fundamentales y originales que defiende el autor a lo largo de todo su libro: primero, afirma que la guerra de conquista fue muy difícil de ganar, oponiéndose a la tesis general, que arranca del propio padre Las Casas, de que la diferencia técnica, táctica y psicológica fue de tal magnitud que se trató de un verdadero paseo triunfal para los hispanos. Y llama la atención que lo diga precisamente el autor de este libro que es especialista en la guerra moderna, sabiendo lo difícil que eran las guerras de Italia y Francia, y las de turco en el Mediterráneo. Yo sigo pensando que el enfrentamiento fue totalmente desigual. ¿Cómo explicar si no la conquista de las Antillas Mayores en unos pocos años por varios cientos de españoles y la práctica extinción de los taínos en menos de treinta años? ¿Fue difícil la conquista de Cuba por Diego Velázquez y su reducida hueste? ¿Y la conquista de la confederación Mexica por Hernán Cortés en dos años? ¿Y la caída del gran imperio de los Incas en menos de tres años, por un puñado de barbudos? ¿Eso parece indicar que fue una guerra muy difícil de ganar? Pues no, en absoluto, varios miles de hispanos conquistaron varios miles de kilómetros cuadrados en poco más de tres décadas. ¿En qué otra conquista de la historia ha habido un proceso tan rápido y por unos tropas tan reducidas? En ninguna, el caso de la conquista de América es en ese sentido único en la historia, no tiene precedentes anteriores ni posteriores. A mi juicio, la conquista fue dramática para el mundo indígena porque fue tan rápida que no tuvieron tiempo suficiente de reacción, aunque intentaron modificar sus tácticas de combate, aprendiendo de los enemigos sobre el terreno. Precisamente, por eso cuando en 1541, Hernán Cortés tomó parte en la desastrosa campaña de Argel los demás militares de graduación se negaron a aceptarlo en el consejo de guerra, mofándose de él: este animal cree que tiene que vérselas con sus indiecitos porque allí bastaban diez hombres a caballo para aniquilar a veinticinco mil. Eso no significa que, en algunos momentos, los españoles sintiesen pavor cuando observaban enfrente a decenas de miles de soldados indígenas. Y en ese sentido, cita el autor a Pedro Pizarro quien confesó que, en Cajamarca, muchos compañeros cuando vieron acercarse a Atahualpa acercarse con un séquito de varias decenas de miles de soldados se orinaron de puro temor.

       Y segundo, resta importancia a la superioridad armamentística hispana, pues a su juicio, dispusieron de muy escasas armas de fuego y de pocos caballos y perros. Y frente a ello, afirma con rotundidad que en realidad, el más importante y decisivo instrumento de la conquista fueron los propios aborígenes. Tampoco comparto semejante afirmación, al menos en los términos en que está expresada. Con pocas armas de fuego o con muchas, la superioridad técnica, táctica y psicológica de los hispanos fue infinitamente superior a la de los amerindios, lo mismo los seminómadas del Amazonas que los que vivían en jefaturas o estados. En varias ocasiones he puesto por escrito que fue algo así como si en la actualidad un ejército con armas nucleares se enfrentara a otro que solo dispusiese de armas convencionales. Por otro lado, le resta cierta importancia al caballo como elemento decisivo, aludiendo a que en algunos momentos dispusieron de muy pocos équidos y que, en otros, el terreno era agreste y fueron de poca utilidad. Yo opino, que no hay que decidir salomónicamente entre uno u otro. Los équidos fueron decisivos en las Antillas y en áreas de Norteamérica donde no fue fácil conseguir indios aliados o guatiaos. En Mesoamérica y sobre todo en el área andina, los indios aliados sí que fueron más decisivos para el éxito, sin menospreciar, por supuesto, la importancia de la caballería. Como afirma el autor, muchas etnias indígenas se equivocaron de aliado, pues, cuando se dieron cuenta que los hispanos eran peores que sus antiguos señores incas o mexicas, era demasiado tarde. Pese a todo, sigo pensando, que desgraciadamente para los amerindios, la conquista fue un dramático, sangriento y rápido paseo triunfal de las huestes.

        En resumidas cuentas, el libro plantea a mi juicio algunas ideas muy discutibles. Sin embargo, en general, se encuentra dentro de la nueva línea revisionista de la Conquista, mucho más ecuánime que la clásica visión apologética a la que estamos acostumbrados. Así que bienvenido este nuevo manual que nos ayuda mucho a los que, como yo, hace años que estamos empeñados en desentrañar el drama de aquella guerra.

 

ESTEBAN MIRA CABALLOS

No hay comentarios. Comentar. Más...

HISTORIA VERDADERA DE LA CONQUISTA DE NUEVA ESPAÑA

20140316102145-librobernal.jpg

DÍAZ DEL CASTILLO, Bernal: Historia verdadera de la conquista de Nueva España (ed. de Guillermo Seres). Madrid, R.A.E., 2011, 1530 págs.

 

        Nunca pensé que las ediciones de la Historia verdadera de Bernal Díaz del Castillo, publicadas por Carmelo Sáenz de Santa María (1966), y Miguel León-Portilla (1984), pudiesen algún día ser superadas. Sin embargo, lo han sido. La edición que ahora reseñamos ha superado con creces a todas sus predecesoras, no solo por su cuidadísima edición, sino también por los centenares de notas a pie de página que aclaran certeramente infinidad de aspectos narrados y por el estudio detallado de la vida y de la obra de Bernal Díaz. Ya no hace falta acudir a las diversas ediciones de esta obra, mexicanas y europeas, para reconstruir la semblanza del medinense sino que basta con acercarse a las páginas de este libro para tener toda la información.

        Curiosamente, se ha optado por colocar primero el texto bernaldiano y al final, en una extensa segunda parte, los estudios históricos y literarios así como los anexos. Y digo que me resulta curioso porque lo habitual en todas las ediciones de textos clásicos que conozco es empezar por el estudio introductorio, seguido de la obra. El estudio científico resulta impresionante, abarcando desde la hoja 1.117 a la 1.357, es decir, un total de 340 páginas de letra prieta en las que se analizan la vida y la obra del escritor de Medina del Campo. Se trata, sin duda, del más extenso, detallado, valioso y serio estudio de Bernal Díaz del Castillo y de su obra. Por tanto, al excepcional valor histórico de la Historia verdadera hemos de añadir el más completo análisis de la personalidad del medinense y de su crónica. Y al final de la misma, se incorporan un grupo de anexos, entre los que destacan una enumeración cronológica de las principales ediciones de la obra, las traducciones, una cronología extensa de la vida de Bernal Díaz, y un excelente y utilísimo índice de nombres y lugares. Nada tiene que ver el estudio científico de Guillermo Seres, Catedrático de la Universidad Autónoma de Madrid, con otros trabajos recientemente aparecidos -con gran repercusión mediática por cierto- del hispanista francés Christian Duverger.

Dado que sería inabarcable y estéril tratar de resumir o extractar los aportes de un libro de más de mil páginas de letra abigarrada, me limitaré a destacar algunas ideas que su lectura me ha sugerido. Por él texto se pasean cientos de pobladores de los primeros años de la conquista, centenares de anécdotas, con la anotación erudita y siempre acertada de Guillermo Seres. Bernal no era latino, como él mismo dijo, pero sí tuvo una capacidad excepcional para captar y reflejar con un lenguaje sencillo todos los lances ocurridos, antes, durante y después de la conquista de México. De hecho, la obra se divide en tres partes bien diferenciadas: una, en la que relata con detalle su participación en los viajes previos a la península del Yucatán. Dos, la conquista de la confederación mexica propiamente dicha, desde la llegada a Veracruz hasta el asedio y caída de la casi mítica ciudad lacustre de Tenochtitlán en 1521. Y tres, el viaje a Honduras, la situación de los encomenderos y la colonización hasta 1568.

Todo el relato esta tamizado por su condición de soldado de a pie. De hecho, como se ha dicho tradicionalmente y confirma el profesor Seres, su objetivo no fue otro que rescatar del olvido las hazañas de la hueste. Porque, a su juicio, las historias de López de Gómara, Illescas o el mismísimo Cortés, habían ensalzado al capitán y minimizado a su hueste. Por ello, considera que su historia ha de ser verdadera y alternativa, porque la conquista no fue tarea de un héroe sino de muchos. Una estrategia que no pretendía otra cosa que reivindicarse a sí mismo, al ponderar su papel y el del resto de la hueste como verdaderos conquistadores. En el fondo subyace la idea de que, pese al heroísmo de la tropa, ésta ha recibido poca recompensa y lo personaliza en sí mismo cuando escribe: y dígolo con tristeza de mi corazón porque me veo pobre y muy viejo… y no puedo ir a Castila ante Su Majestad para representarle cosas cumplideras a su real servicio y también para que me haga mercedes, pues se me deben…

Desde el punto de vista literario su relato, en primera persona, constituye una memoria vital, no una historia. Ello confiere una extraordinaria viveza al texto, pues Bernal se inmiscuye directamente en la acción directa, haciendo partícipe al lector. El uso de la primera persona asegura, asimismo, una gran veracidad al relato, al narrar experiencias vividas. Todo ello hace de la Historia verdadera una obra especial, única, pues consigue introducir al lector en las escenas que narra, en la atmósfera de aquellos lances de guerra. Sorprende, asimismo, la capacidad del medinense para recordar detalles de las personas que desfilan por su obra, construyendo una verdadera galería de retratos, caracterizados, como afirma el editor, con breves pero certeros trazos.

Finalmente hay que decir que, al valor histórico de la obra de Bernal y al excelente estudio científico de Guillermo Seres, hay que sumar la magnífica edición, en un formato manejable y con unos índices que facilitan el acceso a la preciosa información de esta obra cumbre de la cronística de la conquista. No me excedo ni un ápice si digo que se trata de la edición más cuidada hasta la fecha del texto bernaldiano, el mejor análisis literario de la obra y la más completa biografía de su autor. Un trabajo de referencia obligada para todos los historiadores interesados en el drama de la conquista de México y en la vida y la obra de sus protagonistas.

 

ESTEBAN MIRA CABALLOS

No hay comentarios. Comentar. Más...

ALONSO BORREGÁN Y SU CONQUISTA DEL PERÚ

20140327111344-003.jpg

BORREGÁN, Alonso: La Conquista del Perú (Eva Stoll y María de las Nieves Vázquez Núñez, eds.). Madrid, Iberoamericana, 2011, 211 págs., il.

    Este relato de un personaje que llegó poco después de la primera conquista del Perú, en torno a 1535, permaneció inédito hasta que Rafael Loredo lo publicó completo por primera vez en Sevilla, en 1948. Esta primera edición completa circuló poco, pero sí la reimpresión de 1968, que hemos manejado habitualmente todos los estudiosos de la conquista del Perú. Sabíamos que no estaba bien escrita por la escasa formación de su autor –las editoras lo tildan de semiculto- y que contenía incorrecciones sintácticas, interpolaciones azarosas y ausencia de signos de puntuación. Todo ello, hace de la obra de Borregán un texto de difícil lectura y comprensión. No tiene nada de extraño que Francisco Esteve Barba indicara en su obra Historiografía Indiana la necesidad de reeditarla, modernizando, puntuando y acentuando correctamente el texto para así facilitar su uso por los historiadores.
    Esta nueva edición de Eva Stoll y María de las Nieves Vázquez, constituye el mejor análisis realizado hasta ahora de esta obra, con una transcripción paleográfica perfecta, respetando el texto tal cual fue escrito. Las autoras mencionan la sugerencia de Esteve Barba, pero decidieron no seguirla, según dicen, porque ello hubiese significado reescribirla, dados los continuos errores sintácticos y expresivos, no siempre fáciles de actualizar. Sin embargo, hay una segunda causa no especificada pero implícita, y es la formación académica de las editoras, ambas filólogas y no historiadoras. Yo como historiador, reconozco que el texto editado sigue siendo difícil de leer y también de comprender. Leyendo sus páginas uno tiene la sensación de estar trabajando sobre el manuscrito original, transcribiendo cada una de sus palabras y de sus expresiones. Por tanto, dado que su mayor valor es el de constituir una fuente histórica de primera magnitud, mientras que su valor literario es absolutamente irrelevante, quizás hubiera sido oportuno intentar una edición modernizada.
    Al margen de ese comentario, quizás personal e interesado, estamos ante una excelente edición, primorosamente cuidada que permite dar una mayor accesibilidad a un texto fundamental para reconstruir la etapa de las guerras civiles del Perú, que su autor vivió en primera persona. Se trata de un soldado subalterno; salvando las distancias, algo así como un Bernal Díaz del Castillo peruano. Con la diferencia de que mientras Bernal admirada a su líder, Borregán estaba con los opositores. Está claro que simpatizó con el bando almagrista y, por tanto, muchos de sus comentarios son tendenciosos y tienden a culpar de todo a los Pizarro exonerando a los Almagro. No tiene nada de particular que al tiempo que dice que los Pizarro planificaron minuciosamente la ejecución de Almagro, exime al hijo de éste de cualquier responsabilidad en la muerte del gobernador Francisco Pizarro. De hecho, afirma que ésta fue responsabilidad exclusiva de Francisco de Herrada y sus once correligionarios. Pero ello no le resta valor a la obra, ya que ninguna crónica de la conquista es neutra. Todos los estudiosos que estamos habituados a trabajar esta apasionante etapa de la historia sabemos que hay que analizar todas las fuentes distinguiendo entre los almagristas, los pizarristas y los oficialistas. Alonso Borregán fue un testigo presencial de muchos de los actos que cuenta y, por tanto, su testimonio, analizándolo adecuadamente, tiene un alto valor histórico. Además, algunos comentarios secundarios, sin contenido político, nos aclara detalles y nos cita personajes de los que desconocíamos su participación exacta.
    En definitiva, felicidades a las editoras y a las instituciones que han hecho posible la edición de este texto fundamental para los estudiosos de la Conquista.

ESTEBAN MIRA CABALLOS

No hay comentarios. Comentar. Más...



Blog creado con Blogia. Esta web utiliza cookies para adaptarse a tus preferencias y analítica web.
Blogia apoya a la Fundación Josep Carreras.

Contrato Coloriuris
Plantilla basada en el tema iDream de Templates Next