Facebook Twitter Google +1     Admin

Se muestran los artículos pertenecientes a Enero de 2017.

MIRADAS SOBRE HERNÁN CORTÉS

20170104120805-004.jpg

Martínez Martínez, María del Carmen y Mayer, Alicia (Coords.): “Miradas sobre Hernán Cortés”. Madrid, Iberoamericana, 2016, ISBN: 978-84-8489-990-7, 282 págs.

         En esta obra se reúnen las aportaciones presentadas a unos coloquios celebrados en marzo de 2015 y dirigidos por las dos coordinadoras. Participan en él algunos de los especialistas más reconocidos en la temática cortesiana, como Bernard Grunberg, Miguel León-Portilla, María del Carmen Martínez o Rodrigo Martínez Baracs, entre otros.

         El libro se abre con un trabajo del profesor Miguel León Portilla, centrado en las grandes expediciones al Mar del Sur, tras la conquista de la Confederación Mexica. En dichas páginas se muestra el carácter inagotable del conquistador, deseoso de explorar el Pacífico y llegar a Asia. Bien es cierto, que dicho texto es solo una versión resumida de su obra maestra “Hernán Cortés y la Mar del Sur” (México, ICI, 1985).

         Muy interesante es el aporte de Bernardo García Martínez, del Colegio de México. Aclara que junto a la conquista militar hubo otra política. Efectivamente, hubo muchos pueblos cuya élite gobernante aceptó el cambio de poder sin que se produjera una fractura. Destaca el caso llamativo, pero no único, del pueblo de Yanhuitlán, cuya dinastía alcanzó el poder en el siglo XI y lo mantuvo hasta el año 1629. Es decir, la élite dominante subsistió a dos conquistas, la mexica y la hispana. Lo que queda claro es que Hernán Cortés, como los propios mexicas, ofrecieron allí donde fue posible una transición pacífica, manteniendo la estructura política prehispánica. Y es que muchos pueblos del valle de México vieron la conquista no como un choque militar sino como un cambio político. Todos aquellos pueblos que aceptaron el nuevo vasallaje, la nueva religión y sus obligaciones tributarias fueron incorporados sin cambios traumáticos.

         Bernard Grunberg, por su parte, trata la figura de Cortés como un hombre de su tiempo, un continuador de la reconquista más allá de los mares. El autor destaca que se trataba de una empresa privada y que, por tanto, eran los caudillos hispanos los que asumían todos los riesgos, en servicio de Dios y de Su Majestad. Y lógicamente, tras la conquista, llegaron las compensaciones tanto económicas como sociales, aunque no políticas. Concluye Grunberg que el metellinense fue un gran guerrero que además terminó enamorándose de la tierra que conquistó. Ahora bien, también advierte que quizás no se haya ponderado adecuadamente el papel de algunos de sus principales lugartenientes, como Gonzalo de Sandoval, Andrés de Tapia, Pedro de Alvarado o Cristóbal de Olid. Y ello, sin olvidar, recuerda el autor, la visión de los vencidos.

         Por su parte Karl Kohut insiste en algo que ya sabíamos: el papel de las propias “Cartas de Relación” en el proceso de heroización del propio conquistador. Resalta el autor que, pese a la prohibición de su edición en España, por las presiones de Pánfilo de Narváez, en Europa fueron acogidas con verdadero furor. A juicio del autor, la edición alemana de 1550 constituye la cumbre de la heroización del metellinense.

         “Más pleitos que convenían a su Estado”, es el título del trabajo de la Dra. María del Carmen Martínez, usando una frase del cronista Francisco López de Gómara. Los problemas judiciales de Cortés comenzaron tras el nombramiento de la primera Audiencia de Nueva España, tras la muerte repentina del jurista Luis Ponce de León que debía realizar su juicio de residencia. A este tribunal de justicia acudieron decenas de descontentos con el conquistador, personas que no habían visto bien recompensados sus servicios. La presencia del metellinense o de sus decenas de apoderados en los juzgados fue ya continua hasta el final de su vida. Los pleitos que sostuvo el conquistador se cuentan por decenas, y la documentación está repartida por diversos archivos españoles y mexicanos.

         De la visión cortesiana en la obra de Gonzalo Fernández de Oviedo se ocupa Louise Bénat-Tachot, de la Universidad de Paris-Sorbonne. Como ya sabíamos, el cronista se muestra bastante crítico con las acciones del conquistador a quien afea especialmente su traición al teniente de gobernador Diego Velázquez. Y esta deslealtad con su superior la recalca el cronista en varias ocasiones a lo largo de su obra. Ahora bien, esa infidelidad no es incompatible con el hecho de que fuese un guerrero valiente, lo que le lleva a escribir, con motivo de sus exequias fúnebres, que por sus acciones en la guerra era una persona digna “de mucha memoria”.

         Complementario del artículo anterior es el que José Luis Egío dedica al cronista soriano Francisco López de Gómara que fue algo así como su cronista oficial, cantor de la gesta del metellinense. Destaca el autor que Gómara encontró en la comparación la herramienta más eficaz para ponderar las hazañas de su biografiado y exculparlo de casi todas las acusaciones.

         Alicia Mayer, profesora de la Universidad Nacional y Autónoma de México, destaca la visión de Cortés como héroe cristianizador que consagró la historiografía desde la segunda mitad del siglo XVI. Fue el franciscano Fray Gerónimo de Mendieta el que inició está visión del metellinense como un elegido por la providencia para extender el cristianismo, compensando el daño causado por los protestantes. Fray Juan de Torquemada, el criollo Carlos de Sigüenza y Góngora y otros escritores de su tiempo mantuvieron esta idea de que la gran proeza de Cortés había sido la evangelización de los naturales.

         Por su parte Antonio Rubial García traza un completo recorrido por la visión de Cortés desde el siglo XVI al XIX. Un lapso de tiempo en el que se pasa del héroe de los siglos XVI y XVII a la frialdad del XVIII y a la crítica abierta de los criollos de la época de la Independencia. El metellinense fue satanizado, al representar el símbolo de la dominación española. No fue la única diana, también fueron denostados Moctezuma y la Malinche como traidora, al tiempo que emergía un nuevo héroe de la resistencia mexicana: Cuauhtémoc. Complementario a este trabajo es el que firma Miguel Soto, referido a la imagen del conquistador en el México independiente hasta la época del gobierno populista de Porfirio Díaz. En general, la figura de Cortés estuvo demonizada, formando parte del discurso nacionalista. Y la animadversión llegó a tal punto que hubiesen profanado sus restos mortales en el Hospital de Jesús de no ser por la intervención de Lucas Alamán que se anticipó, ocultándolos. Servando Teresa de Mier, Tadeo Ortiz de Ayala, José María Luis Mora y otros historiadores del México independiente recriminaron la conquista en general, y cuestionaron la gesta de Cortés. Y ya en 1901, Genaro García, en su obra “Carácter de la conquista española en América y México” (1901), criticó a España por su intolerancia contra judíos, musulmanes e indios, al tiempo que comparaba a Cortés con un “nuevo Atila”. Obviamente, lo mismo la historiografía de la época moderna que la contemporánea se ha movido en función a una ideología y a unos intereses muy particulares, ajenos a la verdadera historia del personaje.

         El libro se cierra con un pequeño pero enjundioso trabajo de Rodrigo Martínez Baracs que, por cierto, es hijo del gran historiador cortesiano José Luis Martínez. Su trabajo lo titula “Actualidad de Hernán Cortés” y son reflexiones muy sabias y ponderadas que, a mi juicio, es lo más valioso de este libro. Él sugiere una visión ecuánime y rigurosa del conquistador más allá “de la vanagloria y de la culpa”. Y reivindica el papel de los propios mexicanos, pues son ellos y no los peninsulares que permanecieron en España, los descendientes de Cortes y su hueste. Es discutible su afirmación de que el avasallamiento de la población tras la conquista no fue mayor que el que ya sufrían en la época prehispánica. Ahora bien, sí acierta cuando sostiene que la situación de los naturales empeoró tras la Independencia, precisamente cuando perdieron su condición de indios y el control de pueblos y tierras.

         En líneas generales este volumen constituye una puesta al día de lo que sabemos sobre Hernán Cortés. Contiene muchas ideas sugerentes que tratan de ubicar al conquistador en su contexto histórico. Una lectura recomendable y sugerente ahora que se acerca el quinto centenario de la llegada a Veracruz del conquistador. Tiempo habrá en estos años conmemorativos, de 2017 a 2019, de hablar de su figura y de tratar de contextualizar los hechos.



ESTEBAN MIRA CABALLOS

Etiquetas: , , , , ,

No hay comentarios. Comentar. Más...

ENTUSIASTAS OLVIDADOS

20170115191204-im.jpg

IZARD, Miquel (Coord.): “Entusiastas olvidados. Comprometidos con el verano libertario borrados de la memoria”. Barcelona, Editorial Descontrol, 2016, ISBN: 9788416553679. 389 págs.

           Se compilan la vida y la obra de algo más de una treintena de personajes, la mayoría españoles, pero algunos extranjeros, vinculados a la Cataluña republicana, en el período comprendido entre julio de 1936 y enero de 1939. Como es bien sabido, mientras en Madrid dominaron los comunistas y los socialistas en Barcelona fueron mayoría los anarquistas. Junto a esos treinta personajes aparecen referencias a varios centenares más que tuvieron relación con aquel movimiento revolucionario que se generó en la Cataluña de aquellos años. Casi todos ellos activistas anarquistas o comunistas libertarios, algunos simples milicianos, otros arquitectos, pintores, médicos, cineastas, maestros, empresarios, emprendedores y mujeres que militaron en su praxis en el feminismo. Las mujeres consideradas secularmente seres inferiores, sometidas al varón, pudieron alzar la voz y salieron de su ostracismo. Ellas defendieron la escolarización gratuita de todos los niños, al tiempo que trataban de erradicar prácticas como la prostitución. Y todos en general, desarrollaron o trataron de desarrollar propuestas rompedoras, unas por idealistas y otras por radicales, lo mismo en la sanidad, que en la escuela, en la economía o en la producción artística.

España era en los años treinta un país muy atrasado, eminentemente agrícola, donde malvivían miles de campesinos andaluces y extremeños con condiciones laborales y salariales deplorables. Por eso es plausible pensar que en la Cataluña de aquellos tiempos, algunos tuvieron una sensación de pánico por las reformas radicales pero quizás la inmensa mayoría, vivieron los cambios con un “entusiasmo contagioso”. No hay que perder de vista que en la Cataluña de 1936, la CNT tenía más de 178.000 afiliados, siendo uno de los puntos neurálgicos del anarquismo mundial. Allí trataron de recrear una sociedad igualitaria, sin Estado, Iglesia, ni propiedad, al tiempo que aumentaron los servicios urbanos y orientaron la economía al bien común. Hasta pensaron en usar energías alternativas, o construir ciudades ecológicas donde lo rural y lo urbano estuviesen imbricados.

           Llama la atención el drama de estos libertarios inconformistas que soñaron con un mundo mejor. La mayoría murió prematuramente o en el exilio, pues tras el triunfo de los Nacionales fueron proscritos y perseguidos. Pero lo peor de todo es que fueron eliminados de la memoria colectiva y sus historias silenciadas y olvidadas. Ahora bien, no solo fueron perseguidos por franquistas y falangistas, sino también por comunistas estalinistas, que ejecutaron en sus checas a muchos de ellos. Aunque en momentos concretos hubo una colaboración necesaria e interesada entre comunistas y anarquistas, también hubo gravísimos enfrentamientos. Me ha llamado la atención la pugna a muerte entre miembros del PCE, PSUC y PCUS con los anarquistas de la FAI, de la CNT y del POUM. Los anarquistas Camilo Berneri y Francesco Barbieri fueron asesinados en las checas simplemente por escribir contra el autoritarismo estalinista. Bruno Castaldi sufrió apresamientos por parte de los comunistas en España y fue ejecutado en 1962, en Florencia, con el cargo falso y absurdo de colaborar con Franco y Hitler. También el joven Pedro Trufó, miembro de las Juventudes Libertarias, fue detenido en un control en 1937 por estalinistas, y asesinado sin mediar ni media palabra. El caso más surrealista de todos fue el del anarquista Jack Bilbo, nacido en Alemania y que vivió toda su vida bajo la sospecha de colaborar con los nazis, los mismos contra los que combatía. Estuvo a punto de ser ejecutado en Sitges y, tras su exilio a Gran Bretaña, fue internado en un campo de concentración por las mismas sospechas.

Esta pugna entre libertarios y comunistas ha tenido unas consecuencias brutales: detuvieron el proceso revolucionario, tuvieron mucha responsabilidad en el triunfo del bando Nacional y sembraron dudas perpetuas sobre la viabilidad del sueño revolucionario. Como dice Paco Madrid, mucho de estos anarquistas ejecutados por los estalinistas eran camaradas fieles “que frente al fascismo hubiesen caído con una sonrisa en los labios, satisfechos de dar su vida por el ideal”, pero que vivieron el durísimo trance de caer por las balas de camaradas fratricidas.

Tras la derrota en la batalla del Ebro y la caída inexorable de Barcelona, en enero de 1939, comenzó una huída frenética de revolucionarios, libertarios, anarquistas, comunistas o simples republicanos, hacia Francia. Pero sus penalidades no acabaron en el país galo; la mayoría terminó en campos de concentración, como el de Argelès-sur-Mer o el de Saint Cyprien. Otros, los que tenían directamente las manos manchadas de sangre, fueron identificados, devueltos a España y fusilados, como le ocurrió al activista Justo Bueno.

Los supervivientes en el exilio tuvieron una existencia complicada porque sus ideas radicales inquietaban no solo a las fuerzas conservadoras españolas sino incluso a los gobiernos europeos, supuestamente democráticos. La mayoría acabó luchando contra los nazis y otros consiguieron marchar a Latinoamérica. Pero, no lo olvidemos, en muchos países del otro lado del charco había regímenes fascistas por lo que debieron mantener un activismo clandestino o semiclandestino. Eso ocurrió en México, Argentina, Venezuela o en República Dominicana. En este país caribeño el general Leónidas Trujillo los aceptó de más o menos buen grado por su deseo de repoblar la frontera con Haití con colonos blancos, españoles de pura cepa. Allí llegaron, por ejemplo, Tomás Orts y Proudhon Carbó con un numeroso grupo de cenetistas y algún miembro de Esquerra Republicana. Otra libertaria, de la talla de Ada Martí, seguidora de Schopenhauer y Nietzsche, vivió sus últimos años sola, pobre y deprimida, muriendo a los 45 años de edad por una sobredosis de somníferos.

Muy excepcionalmente hubo algunos libertarios a los que les sonrió la suerte, como Cristóbal Pons que, pese a que participó en hechos como el intento de atentado contra el general Franco de 1934, cuando era Capitán General de Baleares, sobrevivió al exilio en Francia y regresó a España falleciendo por causas naturales a los 91 años. También fueron longevas la médica Mercedes Maestre y la anarcosindicalista gala Emilienne Morin. La primera cometió el delito de impartir conferencias de educación sexual en las que divulgaba los métodos anticonceptivos. Fue depurada y viajó al exilio, pero se le permitió el regreso en 1961, viviendo en Valencia aunque, eso sí, aislada y sin ningún reconocimiento, pese a haber sido una de las médicas más progresistas de su tiempo. La segunda, tras trabajar en la Consejería de Defensa de Barcelona, consiguió regresar a su país natal, donde siguió su activismo, aunque en sus últimos años sufrió la amargura de ver el fracaso y la inutilidad de las ideas por las que siempre luchó.

           Me ha costado bastante la lectura y comprensión de este libro precisamente porque está plagado de personajes y de hechos totalmente desconocidos para mí. Cuesta interiorizar una lectura como ésta, con tantos y tan condensados trazos de historia incógnita. He visto entre sus páginas decenas de personajes que truncaron sus vidas y las de sus familias por un sueño, por un viaje a ninguna parte. Margareth Zimbal, miliciana del PUM, murió en una trinchera a los 19 años. Muchos otros cayeron con veinte años o con treinta, lo mismo en el frente que fusilados por falangistas o por estalinistas. Cuesta ver a una jovencita como Simone Weil, con sus gafitas de empollona y su cuerpo delgado y frágil en el frente. Mientras leía su vida, me anticipaba pensando que duraría menos en el campo de batalla que una moneda en la puerta de un colegio. Pero me equivoqué, sobrevivió a la guerra y vivió en Francia, Estados Unidos y Gran Bretaña, pero su precaria salud la llevó a la tumba en 1943, cuando solo tenía 34 años. Otros, como el pintor Luís Quintanilla, comprometido con la legalidad republicana, murió en el exilio olvidado y con su obra en España destruida físicamente.

Permítame el lector, y las familias de los implicados, que me plantee otra cuestión: ¿mereció la pena?, ¿fue un empeño inútil? Mi respuesta a bote pronto es no a la primera pregunta y sí a la segunda. Prueba de ello es el hecho de que no solo murieran sino que su memoria fuese cercenada, como si jamás hubiesen nacido. Cuando los franquistas le preguntaron a Mussolini qué hacer con los brigadistas italianos capturados él respondió: “que los fusilen”. El Duce estaba seguro de algo: “los muertos no cuentan la historia”. A lo mejor, alguien me convence de lo contrario, es decir, que mereció la pena; estoy abierto a todos los argumentos.

En cualquier caso lo que sí tengo claro es que este libro es una ventanita abierta al pasado reciente por la que asoman muchos de estos personajes silenciados, depurados y borrados de la memoria. El profesor Izard, que lleva en la brecha más de medio siglo, continúa con su encomiable e incansable tarea de acabar con los mitos y de dar a conocer páginas enteras escamoteadas de la memoria colectiva por la historiografía oficial.



ESTEBAN MIRA CABALLOS

Etiquetas: , , , , , , , , ,

No hay comentarios. Comentar. Más...

ALCÁNTARA, Nº 84, julio-diciembre de 2016

20170118185921-001.jpg

ALCÁNTARA, revista del Seminario de Estudios Cacereños Nº 84. Cáceres, julio-diciembre de 2016, ISSN: 0210-9859, 135 págs.

 

           Acaba de presentarse el último número de la revista Alcántara, el correspondiente al segundo semestre de 2016. Coordinada y dirigida por Salvador Calvo Muñoz, la revista mantiene su sello de siempre, un formato casi de bolsillo y una edición austera pero muy cuidada. Conserva, asimismo, su estructura en tres apartados: estudios científicos, textos literarios y reseñas de libros.

           Entre los estudios, destacan el trabajo de Enrique Gómez Solano sobre la teología del jesuita Teilhard de Chardin. Se trata de una continuación de otro trabajo suyo publicado en el número 78 de esta misma revista, correspondiente al segundo semestre de 2013. El principal objetivo de su filosofía era tratar de compatibilizar la teoría de la evolución con la presencia y existencia de Cristo como destino final.

José Antonio Ramos Rubio y Oscar de San Macario analizan, con el apoyo de abundante material gráfico, los restos arqueológicos medievales del entorno de la finca Gil Téllez, cerca de Cáceres. Se trata de quince tumbas, además de algunas inscripciones epigráficas y varios tableros tallados en la roca del juego del Alquerque.

Por su parte, José Luis Rodríguez Analiza la fiesta de Todos los Santos en la provincia de Badajoz. Básicamente eran similares aunque con variantes y con nombres diferentes para definir la misma tradición: chaquetía, saquitía, calbotá, calvochá, tosantos, etc.

Esteban Mira analiza los orígenes de Alcuéscar a partir de la compra que los vecinos hicieron de su propia jurisdicción en 1599. Para ello debieron pagar 7,6 millones de maravedís que aportó el perulero metellinense Juan Velázquez de Acevedo, tras formalizar tres censos sobre los propios de la recién segregada villa de Alcuéscar. El proceso de segregación había empezado en 1588 y culminó en 1599, es decir, once años después, cuando se hizo efectiva la cuantía solicitada por la Corona. Eso sí, Montánchez presentó un pleito para evitar la pérdida de dichos territorios, pero lo perdió por sentencia en grado de apelación de 1603. El trabajo se completa con la transcripción de varios documentos, procedentes del Archivo Histórico Provincial de Sevilla.

Tirso Bañeza diserta sobre los primeros estudios nocturnos implantados en Extremadura, concretamente en el IES el Brocense de Cáceres. Un centro que tuvo unos pioneros inicios antes de mediar el siglo XIX, como Instituto Elemental de Segunda Enseñanza, dependiente de la Universidad de Salamanca. Los estudios nocturnos comenzaron a principios del siglo XX, cuando se impartían clases gratuitas a los obreros. Desgraciadamente el proyecto fue efímero, pues quedaron suspendidas entre 1907 y 1961, reiniciándose a partir de este último año de manera ya ininterrumpida.

Otros ensayos aluden al Museo de los Iconos de Monroy, firmado por Paquita Morgado y Gervasio Reolid, o al médico de Alcollarín Juan Bernardo Cuadrado (1878-1968), este último firmado por el escritor Félix Piñero. El Doctor Cuadrado se formó en la entonces llamada Universidad Central de Madrid y desempeñó una labor impagable y en ocasiones altruista en la lucha contra el paludismo en el medio rural. Siempre trabajó a favor de los más desfavorecidos lo que provocó que se llevara varios años encausado, supuestamente por simpatizar con el bando republicano. Finalmente, gracias a los testimonios favorables de algunos amigos, salió absuelto e, incluso, en 1954 recibió la Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo.

El volumen se completa con los aportes literarios de Matías Simón Villares, Emilio J. Martín, Juan José Romero Montesino-Espartero, Ada Salas, y Paco Neila, así como de cuatro reseñas a sendos libros aparecidos en 2015 y en el primer semestre de 2016.

 

ESTEBAN MIRA CABALLOS

Etiquetas: , , , ,

No hay comentarios. Comentar. Más...



Blog creado con Blogia. Esta web utiliza cookies para adaptarse a tus preferencias y analítica web.
Blogia apoya a la Fundación Josep Carreras.

Contrato Coloriuris
Plantilla basada en el tema iDream de Templates Next